| ¿Solución única contra el crimen organizado? [agosto 30, 2010] |
| Escrito por Joaquín Ortíz |
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Los números de esta guerra son escalofriantes. Más de 28,000 ejecutados en lo que va del sexenio, producto de la confrontación nacional entre 10 cárteles de la droga. Solamente Chihuahua detenta el 30% de los muertos ¿Nada qué hacer? El presidente Felipe Calderón reiteró que sin 32 policías estatales fuertes no se podrá dar la vuelta a este problema. Aseguró que le duele lo que México está viviendo y aunque como Presidente es difícil decirlo, para garantizar un país seguro mañana «hay que pagar los costos hoy, que implica cambiar lo que evidentemente está fallando en el país y que es el tema de la seguridad». En las conclusiones del Diálogo por la Seguridad expresó su temor a que la violencia se exacerbe. Consideró que la fuerza no resuelve el problema del crimen organizado, pero sin ésta tampoco es posible hacerlo «¿Qué más quisiéramos nosotros que pudiéramos combatir los delitos de una manera que minimice la violencia?», dijo. En un resumen de los diálogos dijo que las organizaciones ciudadanas y académicas se comprometieron a contribuir a la evaluación de las políticas de seguridad, los líderes religiosos a promover una cultura de la legalidad, «varios dirigentes de partidos» a redoblar esfuerzos para mejorar las leyes y participar en la construcción de una política de Estado al margen de diferencias, colores o trincheras y una «parte de gobernadores» aceptó replicar ese mecanismo de análisis, ampliar los recursos destinados a la seguridad, garantizar su aplicación y discutir en sus entidades la creación de mandos policiacos únicos. Se compromete a seguir apoyando con fuerzas federales a estados y municipios, «y revisaremos, ajustaremos y rectificaremos lo que sea necesario», además habló de nuevos procedimientos de control de confianza a mandos medios y superiores no sólo en la Policía Federal, sino en las fuerzas armadas y en la PGR, así como el impulso al combate del lavado de dinero y la prevención del delito con énfasis en la educación. Al destacar que luego de nueve diálogos, no se llegó ni remotamente al punto de llegada, porque la tarea es compleja, pidió continuar el esfuerzo de análisis y revisión en cada uno de los estados del país porque en el Acuerdo por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad falló el seguimiento a los compromisos. Luego de escuchar a los representantes empresariales, de la sociedad civil y religiosos, así como al rector de la UNAM y el presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, el mandatario reconoció que el ejercicio del diálogo es insuficiente, porque se requieren acciones y pasar de una política de gobierno a una estrategia de Estado. También aceptó que las coyunturas ocupan la atención y preocupación del gobierno y «muchas veces eso impide hacer un ejercicio simultáneamente de largo plazo». El presidente Calderón detalló que hay un proceso de deterioro en términos de violencia como el que se observa ahora en Nuevo León y Tamaulipas y «habrá que estar atentos a cuáles sean los límites que presente ese proceso» para que las bandas retrocedan, ya sea por los estragos que causan en ellos sus adversarios o la fuerza pública. Además coincidió con el rector José Narro en que no podrá resolverse el problema de la seguridad con lastres como la pobreza, desigualdad, ignorancia, pérdida de valores, impunidad y corrupción. El rector de la UNAM, José Narro, consideró que no existen «medidas simples o únicas» si de verdad se quiere resolver el problema de la inseguridad y pidió no pasar por alto que hay lastres en la base del problema como pobreza, desigualdad, ignorancia, la falta de valores, la corrupción, la impunidad, la desesperanza y una visión nublada de futuro. Dijo que México no se merece lo que le pasa y advirtió que «el puro uso de la fuerza no resuelve [el problema], pero sin él, sin duda, no hay solución», por lo que sin atención a los jóvenes con oportunidades de educación, empleo, cultura, deporte y recreación «no habrá forma de salir de este hoyo negro en el que nos encontramos». Al participar en las conclusiones del Diálogo por la Seguridad, reconoció que la inseguridad no inició ayer, sino es un problema crónico que se ha agudizado «como nunca, grave, masivo», que reclama la participación de todos bajo el principio de que la sociedad no puede sustituir las obligaciones de las instituciones, ni el gobierno debe ignorar a ésta.
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Una policía única es la solución que plantea el gobierno mexicano para recobrar la paz y detener de una vez por todas al crimen organizado ¿Será?